Traductor de arquitectos

QUINCE AÑOS DE EXPERIENCIA EN LA EDICIÓN DE LA ARQUITECTURA SUDAMERICANA

SER EDITOR
Publicar arquitectura es mucho más que mostrar un producto del que uno o más arquitectos son autores. Hacer hoy arquitectura es un proceso integral y holístico del que participan numerosos actores y que se basa en el procesado crítico de información antes, durante y después de la materialización de la obra. De la misma forma, la edición del soporte mediático que la comunicará, debe ser realizada por personas inmersas en el mismo contexto cultural y con ideas afines a los autores que publicarán, consagrados con pasión al oficio de editar y sensibles a las necesidades de la sociedad que recibirá, y seguramente validará, esos productos como símbolos de la cultura.

EN UN TIEMPO LÍQUIDO
La principal característica de nuestra época es que el flujo de información disponible acerca de cualquier tema es inabarcable, y que el acceso a ella es instantáneo, gratuito y masivo. Es por eso, que el recorte intencional de esa información publicada o exhibida debe ser claro, democrático, honesto y debe dialogar continuamente con la realidad de la sociedad a la que pertenecemos. Realizar ese recorte, y llevarlo a un feliz resultado equidistante entre las necesidades del autor y el proceso industrial que convertirá ese pensamiento en un objeto a consumir, es el trabajo del editor. Somos traductores (o acaso cartógrafos) de un tiempo líquido y sin certezas en donde la información tiende a desmaterializarse. Traductores de una realidad construida o por construir. Traductores de arquitectos que opinan sobre esa realidad y, a su vez, la traducen ciudades. Queremos comunicar el potencial cultural de la arquitectura a gran cantidad de personas. Queremos publicar lo más barato posible y lo más claro posible. Mucha arquitectura de calidad para ser vista por mucha gente interesada.

DONDE 50 % DE LA HUMANIDAD POR PRIMERA VEZ EN SU HISTORIA VIVE EN CIUDADES
El rasgo más característico de las ciudades contemporáneas son sus diferencias: son las ciudades las que establecen la diversidad, la tensión, el contraste y las dinámicas del presente. Así, el trabajo de un editor que intenta transferir conocimiento acerca de las ciudades a la gente que allí habita, necesariamente debe proponerse desarrollar una descripción de las situaciones urbanas contemporáneas y las corrientes de pensamiento que definen a nuestro tiempo. Al proponernos analizar a las ciudades contemporáneas y editar publicaciones en átomos o en bytes acerca de lo que allí se produce, tenemos la intención de propiciar la reflexión y la discusión entre los urbanistas, sociólogos, políticos y (felizmente) el conjunto de la sociedad toda, acerca de qué significa vivir hoy en megalópolis en las que habitan, trabajan y sueñan más de 10 millones de personas. El impacto de los flujos migratorios, la eclosión de la era digital en la vida diaria, el crecimiento sostenido de la economía mundial, el aumento de las diferencias entre países ricos y pobres, el crecimiento de la población que se encuentra por debajo de la línea de pobreza, el deterioro del medio ambiente, los desastres naturales cada vez más frecuentes, la pérdida del patrimonio histórico y arquitectónico, las nuevas tecnologías o el estado de inseguridad posterior al 11 de septiembre, son parte de la revolución que hace de las ciudades un verdadero tablero comando en el que las piezas se movilizan a una velocidad y a una escala inéditas. Registrar este fenómeno es nuestra vocación. Participar activamente de el nuestro desafío.

EN EL QUE RICOS Y POBRES ESTÁN SEPARADOS POR MUROS SOCIALES Y DE LADRILLOS
En las nuevas megalópolis sudamericanas se dibuja un complejo mapa social en el que ricos y pobres están separados por obscenos muros híper delgados. Unos se refugian en barrios (híper)controlados mientras otros, a su lado, viven en villas miseria. La clase media, antes paradigma del progreso y variable social, sobrevive en busca de su territorio. Inseguridad, ausencia de servicios y consumo desmedido caracterizarán a muchas ciudades globales del siglo XXI. La globalización divide en la misma medida que une: las causas de la división son las mismas que promueven la uniformidad del planeta. Junto al fenómeno, tan mentado del flujo de la información, altamente democratizador del verdadero poder contemporáneo, se pone en marcha un proceso “localizador”, de fijación del espacio. Estos dos procesos, globalización y localización, fuertemente interconectados, marcan una línea divisoria entre dos segmentos de la sociedad que evidencia la profundización de la brecha, cada vez mas vergonzosa, entre ricos y pobres: base y extremo de una pirámide social que se encuentra habitualmente en los extremos o intersticios de las ciudades, muchas veces separados ambos universos por al impactante presencia de un muro de 20 centímetros.

Dos universos sociales sin dialogo: unos, los ricos, viven tras los muros, custodiados por guardias armados, (híper)conectados satelitalmente y al mismo tiempo aislados del resto de la sociedad (y del resto de la ciudad) por voluntad propia. Otros los pobres, habitan barrios precarios, “villas” o “favelas”, hacinados y expuestos al dominio del narcotráfico y las diversas mafias que allí reemplazan al estado. Al decir de una nota periodística reciente en un suplemento cultural de un diario de circulación masiva, las opciones contemporáneas son “vivir detrás de los muros o bajo las chapas”. Así, la movilidad asciende al primer lugar entre los valores a conquistar; la libertad de movimientos (tanto físicos como virtuales) se convierte en el factor de “estratificación social de nuestra época”. El fenómeno no es exclusivamente latinoamericano ni de los países “en vías de desarrollo”, invade a todas las ciudades de más de 10 millones de habitantes y a las que van camino. La inseguridad, la ausencia de infraestructuras acordes a las altísimas densidades de población de nuestras ciudades y la exclusión social son las señales de alarma que enciende nuestra época y que enrostran a los especialistas el “sobrecogedor imperativo moral” de que es necesario hacer algo antes de que la masa urbanizada invada el 80% del planeta en el año 2050.

Sobre estos temas de nuestras ciudades trabajamos día a día. Estos temas son los que nos importa poner en circulación. Masivamente. Para que algo cambie.

Imagen: Favela Paraisópolis. Material de prensa X Bienal de Arquitectura de Venecia. Fotografía: Luiz Arthur Leirão Vieira (Tuca Vieira).